Las imágenes no ofrecen duda. El árbitro va borracho y casi ni se tiene en pie. Por suerte, fue sustituido antes del pitido inicial y los juveniles que iban a jugar no tuvieron que soportarle...
Cuando el colegiado fue retirado del terreno de juego, el público le ofreció una sonora ovación. Y es que se lo estaban pasando en grande.